Intervención de Gaspar Llamazares sobre el Pacto de estado para salir de la crisis

Gaspar, Herrera i Nuet

REUNIÓ D’IU/ICV AMB EL GRUP SOCIALISTA SOBRE EL PACTE ECONÒMIC

Els diputats del grup d’IU/ICV, Gaspar Llamazares i Joan Herrera, es varen reunir ahir amb el portaveu del Grup Socialista a la Cambra Baixa, José Antonio Alonso, en el marc de la ronda de converses del govern central per arribar a acords en matèria econòmica. Ambdós han advertit que no admetran  ni retallades socials ni que es traspassi la “línia vermella” d’allargar l’edat de jubilació als 67 anys.

“Pacte d’Estat sí, Pacte de dretes, NO”, ha estat el missatge que els diputats d’esquerres han explicat, des de la voluntat de cercar sortides consensuades a la crisi i assolir un Pacte d’Estat, però han subratllat que aquest Pacte d’Estat no pot ser “un pacte de dretes” i en aquest sentit ha alertat de les conseqüències que el Govern accepti la reforma “de dretes que ofereix CIU”.

Tant Herrera com Llamazares han advertit que seran bel·ligerants amb la prolongació de l’edat de jubilació als 67 anys: “No pot ser que els treballadors hagin de treballar més per cobrar la mateixa pensió quan dediquem a pensions tres punts menys que la mitjana d’Europa”, ha dit Herrera. Herrera i Llamazares també s’han mostrat contraris a la pujada de l’IVA aprovada pel govern i que entrarà en vigor el pròxim juliol i ha defensat reformes que no acabin beneficiant les rendes altes. Herrera ha advertit Alonso que Espanya no pot sortir de la crisi “amb un esforç fiscal com el d’Estònia”.

Intervenció i réplica de Gaspar Llamazares al debat al Congrés sobre el Pacte d’Estat per sortir de la crisi

Señorías, señor presidente del Gobierno, lo cierto es que en estos momentos nuestro país se encuentra sumido en una grave crisis económica. Una grave crisis que a pesar de sus vaticinios parece no tener perspectiva, con un resultado muy negativo en términos de producción y, sobre todo, en términos de empleo, es decir, en términos humanos, en términos de la gente. Pero ocultaríamos la realidad si no dijésemos que además de una crisis económica tenemos una grave crisis política, por una parte porque somos los políticos y la política los que hemos dejado al albur al mercado que nos ha traído esta crisis y por otra parte porque es nuestra propia impotencia política la que agrava la crisis.

Señorías, esta no es una sesión de confianza, porque el presidente del Gobierno no ha querido presentar la cuestión de confianza; esta tampoco es una sesión de censura, porque el propio partido mayoritario de la oposición reconoce su debilidad para lograr alianzas y, por tanto, es un debate de política económica, pero no es un debate más. El momento es crítico en términos económicos y políticos y por eso hay que estar a la altura de las circunstancias.

Señor presidente del Gobierno, después de un PlanE, usted no nos puede proponer aquí a la izquierda de esta Cámara un plan C. Después de un plan de estímulo para salvar la crisis económica, no puede usted venir aquí con un plan de cirugía del sector público, que es lo que nos propone hoy aquí. Sus principales propuestas tienen que ver con la cirugía y, como ven, no logran el acuerdo de los cirujanos de esta Cámara porque ellos pueden ser cirujanos de guerra; o sea, al final propuestas de derechas que no logran el acuerdo de la derecha.

Existe otro camino en la medicina social -podríamos decir-, en una salida social a la crisis, y usted que apostó durante un tiempo por una salida social a la crisis, al menos por no traspasar determinadas líneas rojas, hoy nos propone traspasar o, mejor dicho, renunciar a todas las líneas rojas. Hoy nos propone en esta Cámara en primer lugar una reforma de las pensiones para alargar la edad de jubilación, para aplazar la edad de jubilación, disminuyendo de hecho la pensión pública en nuestro país. En segundo lugar, un recorte drástico del gasto público que tendrá repercusión en el empleo y también en el gasto social -un gasto tan importante para los ciudadanos- y, en tercer lugar, una reforma del mercado laboral.

Todas aquellas líneas rojas que usted dijo no iba a traspasar, hoy nos propone traspasarlas en esta Cámara con el acuerdo de una parte de esta Cámara, señorías, con el acuerdo de la derecha de esta Cámara. No de la derecha mayoritaria, probablemente, porque la derecha mayoritaria de esta Cámara quiere que se ahorquen con su propia soga, la del ajuste, sino con la derecha moderada de esta Cámara que seguramente estará muy de acuerdo con estas propuestas, que son, como he dicho antes, de cirugía con respecto a la crisis, pero no propuestas de salida social a la crisis.

Señor presidente del Gobierno, desde hace un tiempo lleva proponiéndonos cuestiones y salidas que han provocado -tiene usted que reconocerlo- no solamente una sensación por parte de los ciudadanos de crisis sin salida sino también una desorientación profunda en la izquierda, en el electorado progresista. Eso lo ha hecho usted combinando sabiamente por una parte el continuismo económico y por otra las líneas rojas.

Lo cierto es que esa política, que tenía un reflejo en esta Cámara -que era la geometría variable- ha tenido resultados económicos negativos. No hemos logrado apuntar siquiera la salida de la crisis. Pero ha tenido también resultados políticos muy negativos que tienen que ver con la desafección ciudadana, no solamente con respecto a la política del Gobierno sino con respecto a la política en general. Eso son, señorías, palabras mayores.
Por tanto, nosotros seguimos dispuestos -lo hemos hecho durante mucho tiempo en esta Cámara- al acuerdo, señor presidente del Gobierno, pero no a un acuerdo con las premisas que usted nos plantea. Un acuerdo que como premisa alarga la edad de jubilación no puede contar con Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya, no puede contar con nosotros un acuerdo para reducir nuestras pensiones públicas. Un acuerdo que como premisa plantea una reducción drástica del gasto público y que cuestiona tanto el modelo social como el modelo de sostenibilidad en el desarrollo económico tampoco puede contar con nuestra fuerza política. Un acuerdo que incrementa los impuestos indirectos y que no toca la realidad de la injusticia fiscal en nuestro país no puede contar con nuestro acuerdo. Y una propuesta que apunta a una reforma laboral por la cual entre la indemnización de equis días y la indemnización de equis más diez nos quedamos con una indemnización menor para todos tampoco es el camino del acuerdo con nuestra formación política. Seguramente encontrarán acuerdos con otros grupos de esta Cámara, pero no con nosotros.

Habría que decir aquello de la campaña de Clinton, cuando uno de sus asesores hablaba de ‘la economía, estúpidos, la economía’. Pues bien, con la economía política hemos topado. No existe solamente una salida de cirugía o una salida de cirujanos de guerra, que para todo se han ofrecido hoy aquí, sino que en nuestra opinión sigue habiendo margen para una salida social a la crisis, estamos convencidos de ello.

En primer lugar, haciendo hincapié en lo más importante, en el desempleo y en la gente, por tanto tomando medidas por parte del Gobierno que por una parte no destruyan empleo -el Gobierno no puede destruir empleo público, como nos plantea en su propuesta de ajuste- y que, por otra parte, creen empleo con garantías. Una medida de creación de empleo tampoco significa la privatización de las políticas activas de empleo cuando ustedes hablan del eufemismo de la colaboración público-privada.
En segundo lugar, creemos que hay que mantener el impulso público para salir de la crisis. Si ahora restringe usted y ajusta el presupuesto nos puede llevar a una nueva recesión -en Alemania está ocurriendo algo parecido-. Hay que mantener el impulso público para salir de la crisis y para cambiar el modelo productivo.

En tercer lugar, hay que lograr justicia fiscal en nuestro país y margen para el impulso público y para las políticas de empleo. Nuestro sistema fiscal es injusto, se apoya sobre los trabajadores y sobre los asalariados, y se van de rositas los que tienen grandes rentas o grandes patrimonios.
Por último, es necesario reformar el sistema financiero, porque hoy -lo conocen ustedes con relación a Francia- prácticamente el 50 por ciento de la petición de crédito es denegado por nuestras entidades financieras. Eso significa desapalancar el apalancamiento urbanístico de nuestras entidades financieras, así como reformas importantes de aquellos que no son los mercados. Aquí el chantaje no es de los mercados, el chantaje es del poder económico que ha provocado la crisis y, como en la metáfora del ahogado, cuando te acercas a salvarlo quiere ahogarte con él. Esa es la realidad, y del Gobierno será la responsabilidad de ahogarse con el sector financiero. Muchas gracias.

RÈPLICA
Señor presidente, en nombre de Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya podríamos reiterar que tenemos voluntad acreditada de acuerdo, pero que tenemos razones para la desconfianza tanto con respecto al pasado como con respecto a sus propuestas. Se podría decir aquello que se suele decir en periodos de crisis: aquí no se fía. Ese es el resumen de la actitud de IU y de ICV: aquí no se fía, señor presidente.
En primer lugar, porque tenemos memoria de los ajustes, y en eso me refiero al Partido Popular. Yo sé cómo se llegó al déficit, y ustedes también. Se llegó al déficit con el mayor recorte social de la historia democrática de nuestro país, y se llegó al déficit que nos pedía la Unión Europea con el malbaratamiento de todas nuestras empresas públicas, dejando prácticamente un solar en lo que eran empresas públicas rentables. Esa memoria del ajuste, por tanto, la tenemos. Por ello no queremos que el presidente del Gobierno niegue la evidencia, y lo hace cuando sigue con el discurso del final del túnel.
Señor presidente, es normal que desde su responsabilidad tenga una visión más optimista que los demás, pero no puede tener una visión tan optimista que niegue la realidad, y eso del final del túnel no lo comparte mucha gente en este país, no lo comparte la mayoría. Estamos en un periodo de crisis y de incertidumbre sobre la salida de la crisis.
Usted nos propone un acuerdo y nos dice que no establezcamos condiciones al acuerdo. Señor presidente, haga usted lo mismo, no me diga que yo no puedo establecer condiciones al acuerdo cuando usted ya lo ha hecho. Retire el aplazamiento de la edad de jubilación a los 67 años, porque entonces yo sí puedo negociar, pero con los 67 años yo no negocio, y usted no va a acordar conmigo una medida que significa un recorte social.
Por otro lado, intenta combinar otra vez esas propuestas de ajuste con el mantenimiento del gasto social. Señor presidente, no se engañe, sus propuestas reducen el gasto social. Por ejemplo, su propuesta de reconversión de las pensiones reduce en un 4 por ciento el gasto en pensiones en nuestro país. Por tanto, no intente jugar a todo, juegue por la izquierda, juegue por lo social. Si quiere, nos encontrará. Si quiere jugar por la derecha encontrará otra alianza social convergente o como se quiera llamar, pero no nos va a encontrar a nosotros.
Termino, señor presidente. La sensación que tengo al final de este debate es que desde fuera se pensaba que de este debate se iba a salir con perspectivas de acuerdo. Yo creo que desde fuera se va a pensar que de este debate, por politiquería, por mal entendida política, vamos a salir intentando saber quién paga el desacuerdo. Espero equivocarme y que finalmente no sea quién paga el desacuerdo, sino que el Gobierno sea capaz de articular un acuerdo creíble, social y político, con perspectiva social. Muchas gracias.

One Comment

  1. Què en pensa de la ” taxa Robin Hood” que compte amb el suport del premi Nobel d’Economia Joseph Stiglitz?

    “El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz es partidario del llamado “impuesto Robin Hood” a la banca – quitar el dinero a los ricos para dárselo a los pobres- como forma de limitar los recortes en los servicios públicos y ayudar a combatir la pobreza en el mundo.

    Esa tasa especial, propuesta por las ONG de ayuda al desarrollo, equivaldría a sólo 0.05% de las transacciones bancarias globales, pero permitiría recaudar anualmente de 389 millones de dólares.

    “La filosofía fiscal debería ser la de gravar con impuestos lo malo en vez de lo bueno: así que la polución debería estar más gravada que el trabajo o el ahorro” , afirma Stiglitz en declaraciones al vespertino londinense Evening Standard.

    Y, en opinión de Stiglitz, mucho de lo que hacen los banqueros es polución: “Apenas se derivan beneficios sociales de la especulación a corto plazo. Resulta en volatilidad extrema y en un exceso de ese tipo de operaciones” .

    “Hay que disuadir de todo lo que fomente el cortoplacismo. Y el dinero así recaudado podría utilizarse para cumplir una función social” , explica.

    “¿Es que alguien cree seriamente que las operaciones comerciales a microsegundos que estamos viendo producen algo? Es una función de la velocidad. No generan inversiones ni crean empleo” , critica el economista estadounidense.

    “Las finanzas tienen un papel vital y socialmente muy importante como es recaudar capital, gestionar los sistemas de pago, engrasar los rodamientos de todo lo que hace la sociedad, pero los banqueros no cumplen esa función socialmente útil y por su culpa ha sufrido la economía mundial” , se queja Stiglitz.

    El premio Nobel, que se encuentra en Londres para promocionar su último libro, “Caída Libre: Los mercados libres y el hundimiento de la economía mundial” , dice que los banqueros son unos “insensatos” , los mercados “están locos” y califica el rescate de la banca por el Gobierno estadounidense como “el gran latrocinio americano” .

    En la entrevista, expresa su esperanza de que el Reino Unido no sucumba al “fetichismo fiscal” y recorte drásticamente el gasto público.

    “En Estados Unidos, explica, la gente está revolucionada. Es inmoral que haya ido tanto dinero a los bancos y que haya terminado en primas a los banqueros. No se ha creado empleo. En Europa se han generado en algunos casos incluso déficits nacionales, y ahora los gobiernos dicen que se ven obligados a recortar el presupuesto de educación o sanidad” .

    “Los votantes están enterándose de lo que pasa, los políticos también, y es un signo esperanzador….” , dice Stiglitz.”

    Según el economista, los banqueros han podido explotar las diferencias en la forma de reaccionar a la crisis de los países, y es preocupante.

    Lo más preocupante es “que la ira popular ha llegado al extremo de que la gente está dispuesta a escuchar a cualquier político, con independencia de que sus recetas vayan a resolver algo o empeorar las cosas” .

    “Basta con ver lo que ocurre en Estados Unidos, explica, donde tenemos al partido (republicano) de Sarah Palin propugnando un gobierno mínimo cuando fue precisamente el corporativismo y la desregulación lo que generó esos problemas”