Intervención en el Congres sobre la Estrategia de Acción Exterior presentada por el Gobierno del PP

NOTAS SOBRE LA ESTRATEGIA DE ACCIÓN EXTERIOR (EAE)
Comparecencia del Ministro Margallo en la Comisión de Asuntos Exteriores y Cooperación, 16-12-1014
*La EAE es un mandato del Título II de la Ley del Servicio y la acción Exterior del Estado, que fue aprobada solamente con los votos del Partido Popular. La Izquierda Plural presentó una enmienda a la totalidad que partía de un principio esencial: la definición de los intereses nacionales corresponde a las Cortes como representantes de la soberanía popular. El artículo 97 de la Constitución establece que El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes.
El texto lo dice bien claro: “dirige”, pero se atribuye la función de definir los principios y objetivos de esa dirección. La prueba es esta EAE que es “puesta en conocimiento y debatida” por la Comisión de exteriores del Congreso, pero elaborada y aprobada por el Gobierno.
Cierto que hoy es necesaria por parte de España, una estrategia de Acción Exterior con concreciones de propuestas y estructuras que desarrollen una visión del mundo basada en la Paz, la Democracia y los DDHH (entendidos también estos como derechos económicos, sociales y ambientales)
* La EAE es un texto de corte y pega sin coherencia interna. Es una mala hoja de ruta de la política exterior española, que refleja todas las contradicciones de la aplicada hasta ahora, sin diálogo ni consenso, por el Gobierno del PP.
* Es un texto de un marcado sesgo ideológico conservador, que abusa de descalificaciones e incluso de tergiversaciones históricas. Sr Ministro, el origen del fracaso del proyecto de integración europeo no puede cargarse malintencionadamente a “nacionalistas y comunistas” sin faltar al rigor. No puede afirmarse sin sonrojo que el actual escenario de globalización capitalista y la crisis actual no han aumentado las desigualdades o que el proyecto europeo de integración esta inseparablemente ligado a la estrategia militar de la OTAN.
*Se afirma que es necesaria una nueva EAE por cuatro razones:
1. Agotamiento por éxito de la estrategia de retorno a Europa. No es cierto. Hoy nos encontramos a 30 puntos del gasto social europeo, con la mayor tasa de paro de la Eurozona, solo superada por Grecia, marginada a la periferia y sometida a un memorándum de la troika como consecuencia de un rescate bancario cuyo origen está hoy cuestionado e investigado ante los tribunales. Frente a este escenario, nunca ha sido más débil la posición española en el consejo Europeo: no se conoce una sola intervención de Rajoy cuestionando la política de austeridad de la Canciller Merkel. Nunca ha sido más débil la posición de España en el Banco Central Europeo, por la campaña de desprestigio del Banco de España del Gobierno Rajoy y la falta de un alto directivo tras el fin del mandato del vicepresidente del BCE González Páramo, cuya sustitución fue un fracaso del Gobierno Rajoy.
Frente a esta realidad, se quiere vender una historia idílica de la Transición española y de la integración en la Unión Europea, que no compartimos. No se menciona ni una sola vez la división entre la “vieja” y la “nueva” Europa que supuso el alineamiento del Gobierno Aznar con Bush para la invasión de Irak.
Sr Ministro, ¿Es algo más el Proyecto de Integración Europeo que una respuesta regional a la competencia geopolítica y económica mundial en el marco de una severa globalización capitalista?
España además entra en una fase decisiva, una vez agotado el impulso constitucional de 1978 (solo el PP se obceca en negar esta evidencia)

2. La internacionalización de la economía española como objetivo de la política exterior. Se parte aquí de un análisis equivocado de la crisis que sufrimos, en la línea de que “España vivía por encima de sus posibilidades”. No es cierto, como se afirma en la pag. 10 que se haya producido “un aumento de los costes laborales unitarios por encima de nuestros competidores”. Me remito al estudio del economista Carlos Gutiérrez Calderón sobre este tema específico publicado por la Fundación 1 de Mayo de CCOO, donde pueden encontrar cuadros y datos precisos. El único objetivo de esta afirmación es culpabilizar de la crisis a los trabajadores.
Una culpabilización que pretende someter a la economía española a la espiral competitiva descendente de salarios y que se pretende que sea el objetivo de nuestra política exterior…pero cuando se recorta en ciencia y tecnología, se mantienen un 25% de paro y no se es capaz de regular una banca nacionalizada, como Bankia y las antiguas Cajas de Ahorro, para que den crédito productivo a nuestra economía real, cuando la propia OCDE está pidiendo un aumento de la demanda interna y de la capacidad de consumo.
Es más, esa estrategia exportadora a base de bajos salarios ha fracasado ya a juzgar por todos los datos proporcionados entre otros por el Banco de España. La balanza comercial vuelve a desequilibrarse rápidamente, a las puertas de una nueva recesión europea y cuando se extiende por las economías europeas la deflación.
No se defienden los intereses de los españoles poniendo la política exterior al servicio de los recortes salariales como único mecanismo de competitividad internacional.

3. La Globalización como superación de los estados como actores de las relaciones internacionales. La visión que se quiere transmitir de un mercado capitalista globalizado en el que operan libremente las multinacionales –que es la filosofía de la negociación secreta de la Comisión europea con los EE UU en el Tratado transatlántico de Comercio e inversiones- busca una desregulación de la UE y un recorte del acervo comunitario a la medida de las empresas transnacionales. Es una fórmula de dumping social y ecológico.

El TTIP, quiere sacar la política de la calle y los parlamentos y encerrarla en los consejos de administración de las grandes corporaciones y en los tribunales de arbitraje, donde no llega la luz de la democracia.

El marco de la globalización capitalista actual, sigue desarrollando lo que fue llamado por Krugman “Gran divergencia” o sea, procesos agigantados de acumulación y desposesión al unísono que generan una gran acumulación de poder económico y político en pocas manos, y hambre, pobreza, precariedad y subdesarrollo para amplísimas zonas del planeta y miles de millones de seres humanos.

El Multilateralismo actual, o mejor dicho el desorden internacional, es el resultado del fracaso del unilateralismo de las administraciones Bush, apoyado por el Gobierno Aznar, que ha llevado a la crisis sangrienta actual de Oriente Medio, en la que Afganistán, tras más de un millón de muertos, ha sido sustituido por el Estado Islámico como base de yihadismo islámico fascistoide, apoyado por Turquía y financiado por Arabia Saudí.
Naturalmente, no hay el menor balance de cómo hemos llegado a este fracaso del unilateralismo de la OTAN, los Bush y los Aznar ni cuál debe ser la posición española en defensa de los Derechos Humanos y un verdadero Multilateralismo apoyado no en las Coaliciones imperiales sino en Naciones Unidas y sus operaciones de paz.

Este es un aspecto fundamental al ocupar España un puesto rotatorio en el Consejo de Seguridad: ¿va a impulsar un multilateralismo de los derechos humanos y la paz, o más intervenciones divisorias sin mandato de Naciones Unidas?

4. Refundación de la Unión Europea.- La visión que se ofrece del futuro de la Unión Europea es completamente incoherente con la actual practica del Gobierno del PP, hasta tal punto que, fracasada la construcción neoliberal de la UE, sería imposible escuchar ese discurso que se propone de construcción política de Europa sin proceso constituyente europeo en boca del Sr. Rajoy en un Consejo Europeo o en una de sus comparecencias en el congreso tras un consejo Europeo: no lo resistirían las actas.
Se acaba defendiendo un Federalismo europeo neoliberal, que confiere soberanía del pueblo español sin debate ni consulta para una Unión Bancaria y Fiscal que supone la gestión permanente de la crisis por la Comisión y el BCE contra los intereses de España y de los españoles.

Efectivamente, hay que modificar profundamente las bases políticas e institucionales que sustentan a la actual UE.
Se ha demostrado en la crisis hasta qué punto la actual arquitectura económica e institucional de la UE es injusta y sacrifica a los países acreedores de la periferia a los excedentarios del centro, que imponen vía memorándums su austeridad (¿se acuerdan de aquellos créditos tan baratos para el rescate bancario y que han situado la deuda pública en el 100% del PIB?).

En los próximos meses la llegada al gobierno de Syriza en Grecia, que preludiará la derrota del PP en España, situará sobre la mesa del Consejo europeo la auditoria de la deuda, la reforma del mandato del BCE, el fin de los memorándums y la política de austeridad.

¿Qué Unión Europea se quiere defender, la de los acreedores protegidos por el art. 135 de la Constitución o los intereses de los pueblos de España? Nosotros defendemos más Europa, pero no la de la austeridad sino la de los ciudadanos, las de las regulaciones democráticas del mercado único europeo.

5. Situar al ciudadano en el centro de la política exterior.- No es verdad, de nuevo. No lo hace la AEA, que sitúa a las empresas transnacionales españolas, en el centro de sus preocupaciones. Ni los representantes de los ciudadanos están presentes en la elaboración de estos objetivos de política exterior, ni en su votación, que se ha atribuido por Ley el gobierno. Se han reducido el presupuesto de la acción consular, se han recortado las subvenciones de los españoles en el exterior, no existe un mecanismo de voto en el exterior y se deja fuera de este mecanismo democrático esencial a los ciudadanos inscritos en el CERA.

6. Proyectarnos como un país avanzado.- La estrategia de la Marca España, uno de los buques insignia de la política exterior de este gobierno, ha sido un fracaso. Comenzó con la expropiación de YPF en Argentina y el entorpecimiento de las gestiones de Repsol por el Ministro Soria, continuó con el fin de las subvenciones a la energía renovable en España cuando se estaban internacionalizando nuestras empresas solares y eólicas. Y tras una larga ristra de errores, hemos acabado con el escándalo de la indemnización del depósito de gas Castor. Señorías, cuando la corrupción es la segunda preocupación de los españoles y la primera es el paro, ¿qué Marca España se va a vender en el exterior? Ya se ha visto la Marca España en la reciente Cumbre Iberoamericana con la ausencia del 40% de los jefes de estado. Señorías, todavía desconocemos ese otro elemento que ha sido la contribución de España a los vuelos de la CIA, más allá de la autorización por carta del Director General de Norteamérica del MAEC para que utilizarán como apoyo logístico la base de Rota.

Conclusión:

Señorías, no voy a extenderme más sobre un texto que es un corte y pega de la gestión desganada y pueblerina en que se ha convertido nuestra política exterior. Hemos vuelto a los tiempos de Castiella, cuando Gibraltar lo ocupaba todo. Hemos perdido peso en la UE, en la Comisión –donde el desprestigio del Comisario Cañete no puede ser mayor- en el Banco Central Europeo, donde no hay ningún español en su dirección. Ya hemos visto hasta qué punto está en crisis la Cumbre Iberoamericana y nuestra ausencia en oriente Medio es ya total, con la excepción de los 450 expertos militares enviados a entrenar el ejército chiita que depende del gobierno sectario de Bagdad.

Nos alegramos de que España haya sido elegida frente a Turquía en el Consejo de Seguridad. Es una oportunidad que no se puede perder para reconstruir nuestra política exterior sobre la base de un multilateralismo basado en los derechos humanos, no en la devolución en caliente de los inmigrantes que ha condenado el Consejo de Europa.

Señorías, nuestro grupo se compromete a trabajar con seriedad, una vez que el gobierno del PP pierda las próximas elecciones para reformar la Ley del Servicio y la acción Exterior del Estado, para dar a los representantes de la soberanía popular no solo derecho a consulta y debate, sino a que sea en esta sede donde se fijen y aprueben los intereses nacionales que deben guiar la política exterior al servicio de los españoles. Mientras tanto, nuestro rechazo más absoluto a una AEA técnicamente incompetente, sectaria e ideológicamente reaccionaria.

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