Intervención en el Congreso sobre la Ley de Seguridad Nacional del PP: Sigue el Discurso del miedo, en la línea del Código Penal y la Ley Mordaza

Intervención en el Congreso sobre la Ley de Seguridad Nacional del PP
El señor NUET PUJALS: Gracias, presidente.
Señora vicepresidenta, lo primero que quería hacer es agradecerle su exhaustiva exposición. Es cierto, en España es una evidencia la necesidad de repensar y actualizar el concepto de seguridad nacional, una parte del ordenamiento jurídico que soporta hoy ese concepto es de 1986, el año en que entramos en la OTAN y, evidentemente, el mundo y España han cambiado. Por tanto, sobre la base de esos cambios debemos actualizar una estrategia de seguridad nacional.

Nuestro grupo ha presentado una enmienda a la totalidad porque esta ley y el Gobierno del Partido Popular que la sustenta y la mayoría parlamentaria del Partido Popular no cumplen con los objetivos que dice defender. Por un lado, proteger la libertad y proteger también el bienestar de los ciudadanos. Hoy es una evidencia internacional que la libertad en España está en peligro como demuestran las leyes que han endurecido el Código Penal y la ley mordaza que recientemente han aprobado las Cortes españolas. También el bienestar. No es que esté en peligro el bienestar de España, es que está por los suelos, porque a ello nos ha llevado la suicida política económica del Gobierno, esa política austericida sobre la cual hoy un importante y destacado grupo de famosos economistas dicen públicamente que o acabamos con ella o ella acabará con las libertades y con la democracia. Por tanto, en España hay un claro peligro para la seguridad nacional, pero este claro peligro tiene dos palabras: Partido Popular. Hoy el Partido Popular es la amenaza más seria para la seguridad si entendemos la seguridad como libertad y bienestar para nuestros ciudadanos.

Hoy es cierto que los riesgos internacionales de seguridad son evidentes, pero cuando hablamos de los nuevos riesgos de seguridad internacional debemos recordar, la memoria es imprescindible. En su momento enviar tropas a Irak significó la amenaza de seguridad más importante de la reciente historia de España, y lo pagamos muy caro. Es evidente que hoy participar en la organización de la OTAN, esa que aprueba el rearme de los distintos países del Este de Europa, es una amenaza creciente. Hablando de la OTAN, hay que recordar que el caso más grave de ciberespionaje que ha vivido la Unión Europea en los últimos años ha sido protagonizado por las agencias de seguridad de nuestro aliado, los Estados Unidos. Es evidente que nadie puede asegurar que las agendas y contactos de la presidenta de Alemania o del presidente francés han sido espiados por las agencias de seguridad norteamericanas y ni usted, señora vicepresidenta, puede hoy aquí afirmarnos con seguridad que los contactos que la agenda del presidente de España, el señor Rajoy, no han sido controlados por esas agencias de seguridad. Hoy pensamos que de ese SMS tan famoso de «Luis, sé fuerte» antes que el pueblo español se rieron en la Casa Blanca. Esa es la realidad que tenemos en este momento.

Hoy es una evidencia también que invadir Libia, decisión tomada por el Gobierno del Partido Socialista con el apoyo del Partido Popular, ha conllevado un Estado fallido que es una de las amenazas de seguridad más importantes en este momento en el Mediterráneo. Es una verdadera fábrica de terrorismo y en este momento intentamos atajar el problema, pero nos lo teníamos que haber pensado antes, cuando lo creamos bombardeando ese país. Hoy es una evidencia también que es un peligro para la seguridad haber tenido ante el conflicto sirio y la oposición siria una situación absolutamente dudosa, equivocándonos entre los amigos de España y los terroristas. Hoy Siria es un lugar en el mundo fábrica de terroristas que son entrenados militar y políticamente y, señora vicepresidenta, algunos de ellos vuelven a las capitales europeas y sabemos perfectamente qué es lo que hacen. Por tanto, ese también ha sido un error estratégico importante de la política exterior española que nos ha reducido la seguridad. Señora vicepresidenta, reducir la cooperación internacional como la ha reducido su Gobierno en los últimos años es un peligro para la seguridad, porque hay que atajar algunos conflictos en su origen; conflictos basados en pobreza y corrupción que han generado el caldo de cultivo para el extremismo yihadista. Por tanto, cuando reducimos la cooperación de forma dramática, reducimos los elementos que pueden atajar la base del problema. Señora ministra, usted sabe que en las fronteras no es donde se resuelven los problemas de la inmigración, sino que se resuelven en origen. Evidentemente, en las fronteras hay que tener cuerpos de seguridad del Estado bien preparados para que no vuelva a ocurrir el desastre de Tarajal, pero antes de Tarajal hay que incidir en la pobreza y la corrupción de esos países. En eso su Gobierno está haciendo mucho menos que en los años anteriores, y eso también es estrategia de seguridad nacional. Hoy reducir y escatimar la presencia diplomática de España en embajadas y consulados es también un problema de seguridad. España debe robustecer su presencia internacional y, por tanto, los recortes nos hacen menos influyentes y menos fuertes en el ámbito de la diplomacia, que es donde están las soluciones y no enviando más y mejores tropas. Nos hace falta eficacia como lo demostró la crisis del ébola, que se llevó por delante a una ministra de este Gobierno, a una ministra del Gobierno de España, porque la incompetencia es terrible cuando suceden crisis de seguridad médica como la que vivimos en su día. Por tanto, la eficacia es imprescindible.

Fíjese si hay trabajo: no solo aprobar la ley, sino también rectificar buena parte de las políticas internacionales del Partido Popular, porque buena parte de sus políticas incrementan los riesgos de seguridad con la mano izquierda, aunque luego con esta ley crean ustedes que van a resolver problemas de seguridad con la mano derecha. No se puede sorber y soplar y ustedes soplan y sorben al mismo tiempo con este proyecto de ley y con sus políticas.

Señora ministra, hay que recordar que la libertad y la seguridad forman parte de un todo indivisible en una sociedad democrática; seguridad ciudadana para el disfrute y ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en nuestra Constitución. Bienestar social y seguridad son conceptos complementarios. No pueden existir políticas de seguridad eficaces si no se aborda la erradicación de causas tales como la pobreza, el paro, la xenofobia y la exclusión social mediante políticas integrales de empleo y protección social. Para que una política de seguridad sea avanzada debe estar integrada en una política social que promueva la transformación de la comunidad. A nuestro juicio y modestamente, pensamos que la seguridad debería entenderse como un instrumento al servicio de la instauración y mantenimiento de la paz social, es decir, al servicio de la protección y desarrollo de los derechos humanos, políticos y sociales y en condiciones de igual dignidad y libertad. Por tanto, rechazamos el concepto ideológico de seguridad en manos del Partido Popular porque su seguridad, la seguridad que ustedes han integrado en esta ley, es inseguridad para la mayoría de la población española, aunque sea seguridad para una minoría de este pueblo.

Este proyecto es profundamente recentralizador y tiene tintes militaristas. Estamos hablando de algo que ya se discutió en esta Cámara cuando abordamos la Ley de Acción Exterior a la cual también nuestro grupo se opuso y también otros grupos de esta Cámara. La ley de acción exterior y la ley de seguridad nacional no pueden ser excusas para una visión recentralizadora, para una visión como si algunos debates políticos que hay en España fuesen problemas de seguridad interior. El debate en Cataluña y el debate en Euskadi no se solucionan con la Guardia Civil, señora vicepresidenta, ni con leyes de este tipo. Se solucionan con diálogo político. Y si no se solucionan con diálogo político, no se solucionan. Es algo muy sencillo. Esta ley va en la línea del endurecimiento del Código Penal y de la ley mordaza y, por tanto, es un problema para la libertad. El Estado de las autonomías es una realidad y aunque ustedes barnicen con la palabra coordinación su propuesta recentralizadora, señora vicepresidenta, no cuela, y el problema sigue estando ahí. Asimismo, tratar el sector privado de la seguridad en la misma línea que el sector de la cooperación internacional no es una buena idea. Creo que los dos conceptos son cosas bien distintas.

Acabo. En el informe sobre la seguridad nacional del año 2014 podíamos leer: Se nos decía que hay unos principios y valores que defiende España y que esos principios y valores están en las Naciones Unidas, en la Unión Europea y en la OTAN. Cito textualmente. Señora ministra, parece que en las Naciones Unidas nos podríamos poner de acuerdo, pero le puedo asegurar que para buena parte del pueblo español, y parece que también para buena parte del pueblo griego, los principios y valores que actualmente rigen el modelo de construcción europea y las decisiones que se están tomando en el marco de algunas instituciones europeas, no son ni principios ni valores compartidos. Pero, por supuesto, los principios y valores de una organización obsoleta en la historia como es la Organización del Tratado del Atlántico Norte tampoco son principios y valores que podamos compartir. Por tanto, ¿de qué principios y valores estamos hablando, señora ministra? ¿Cree que estos principios y valores son objeto de consenso en la sociedad española? No son objeto de consenso. Son un modelo político ideológico, pero hay otros modelos, otros principios y otros valores. Por tanto, es un tema fundamental.

Hoy, la actual Unión Europea y la OTAN no nos representan, señora ministra. Hoy, la troika (el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) no nos representa, señora ministra. Por tanto, no podemos articular nuestra seguridad alrededor de principios y valores que, tal vez, la representan a usted. Lo respetamos, pero puede estar segura de que no nos representan a nosotros y no representan a una buena parte de la sociedad española.

Acabo. Veremos, señora vicepresidenta, como quedan estos principios y estos valores que ustedes defienden en las próximas Cortes Generales.
Hasta luego. (Aplausos).

El señor NUET PUJALS: Gracias, señora presidenta.

Señora vicepresidenta, en primer lugar, le agradezco por supuesto sus respuestas. En segundo lugar, varias cosas: usted decía que estamos todos de acuerdo en que hay riesgos para España; cierto, pero eso es como decir que por el día sale el sol y por la noche la luna. Con lo que no estamos de acuerdo es con su concepción del discurso del miedo, señora vicepresidenta, porque para nosotros seguridad no significa solo riesgos y amenazas, es mucho más, que es lo que he intentado explicar en mi intervención. Me gusta que le haga caso al Consejo de Estado, sobre todo cuando los informes del Consejo de Estado sobre la Ley de Transparencia y la Ley de Acción Exterior los guardó en el último cajón de su mesa y no les hizo caso; por tanto, hay que estar a las duras y a las maduras, señora vicepresidenta, con el Consejo de Estado. Tercero, dice usted que no hay recentralización. Me gustaría creerlo, pero cuando escuchamos a su ministro de Interior no lo podemos hacer. Porque el ministro de Interior ha despreciado la colaboración en temas de seguridad nacional de la Ertzaintza y los Mossos d’Esquadra, que le recuerdo que son policías constitucionales. Cuarto, en cuanto al referéndum, sí pude votar en ese referéndum, pero ¿sabe qué es lo que ganó en el referéndum? ¿Se acuerda? Que no formáramos parte de la estructura militar de la OTAN, y hoy formamos parte hasta el cuello, señora vicepresidenta. Y que no habría armas nucleares en suelo español, y hoy Rota y Morón son objetivos del terrorismo internacional porque son bases nuclearizadas por los Estados Unidos. A eso también yo vote en el referéndum y ustedes no lo cumplen, por tanto, cumplan el referéndum hasta cuando ganen.
Acabo. Usted hablaba de economía, pero no tengo tiempo para hablar de economía. Sin embargo, en el mundo entero ustedes son conocidos por el Gobierno de la amnistía fiscal, de los 30.000 defraudadores a los cuales ustedes han perdonado y han permitido un puente de plata para su reintegración en la legalidad porque eran eso: defraudadores. Queda claro: su seguridad es una seguridad para unos pocos, a pesar de que repita machaconamente que su seguridad es la seguridad de todos, pero no cuela, señora vicepresidenta.

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