Intervención en el Congreso sobre Siria, ante el Ministro de Exteriores García-Margallo

NUET PIDE AL MINISTRO DE EXTERIORES QUE EN RELACIÓN A LA GUERRA DE SIRIA “SU GOBIERNO HAGA DE PUENTE EN LA REGIÓN Y NO DE ‘RUEDECILLA’ DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE EE.UU Y DE SUS ALIADOS”

Intervención del diputado de IU-EUiA y portavoz parlamentario de Exteriores del Grupo de IU, ICV-EUiA, CHA, Joan Josep Nuet, en la comparecencia de José Manuel García Margallo para informar sobre la situación en Siria (22 de octubre)

Gracias, señor ministro, por su comparecencia y me apunto a la idea de que un poquito antes hubiese sido mejor porque el conflicto estaba en una situación más dramática que la situación actual. Le hemos pedido comparecencia para analizar la Cumbre de Panamá y le pediría que esto no ocurriera dentro de seis meses porque entonces la Cumbre de Panamá ya será historia profunda y en cambio ahora es radiante actualidad política.

Señor ministro, voy a hacer una intervención bien distinta a la suya. La experiencia es importante y ya ‘llueve sobre mojado’, señor ministro. Irak, Afganistán, Libia y ahora Siria, países distintos pero problemas y modus operandi muy parecidos. Fuimos a estos países, señor ministro, a ‘llevar la democracia’ y a combatir el terrorismo, pero lo que verdaderamente ha ocurrido es que hemos llevado la muerte, la desolación, Estados fallidos y más, muchísimo más terrorismo. Ese es el análisis que nosotros hacemos de una determinada línea de intervención en política exterior.

Si estos conflictos -Irak, Afganistán, Libia y Siria- tienen algo en común son tres cosas -usted las ha manifestado, pero al revés-: unilateralismo, también en Siria; sin consenso en Europa, con posiciones en el marco de la Unión Europea distintas, contradictorias; y, en tercer lugar, siempre la solución militar ha enterrado la solución política. Primero, señor ministro, han disparado y luego han preguntado. Ese ha sido el modus operandi de estas operaciones también en Siria.

En Siria, es verdad, China y Rusia en el Consejo de Seguridad impidieron una nueva intervención militar y la presencia militar rusa impidió una nueva intervención militar de Estados Unidos. Parece como si tuviésemos que volver atrás, a la guerra fría, para que un conflicto no se produzca, porque la posición unilateral realmente lo que ha hecho es eso, tener el gatillo fácil, señor ministro.

La política de Estados Unidos en Oriente Próximo ha comportado desde hace mucho tiempo -en la guerra de Afganistán podríamos recordar la financiación de los primeros grupos de Al Qaeda por parte de la CIA- la financiación de grupos salafistas, directa o indirectamente; a través de Arabia Saudí, a través de Pakistán o a través de las distintas monarquías-dictaduras del Golfo que directamente han entrenado y facilitado la creación de estos grupos. ¿Con qué objetivos? Reforzar los intereses geoestratégicos de Estados Unidos y de Israel y, por supuesto, los intereses energéticos, en Siria sobre todo después de la aparición de importantes bolsas de gas frente a las costas de este país. Guerras civiles, desmembramiento de países.

Ha estado sobre la mesa de nuevo la partición del Estado sirio en diversas repúblicas e incluso en este momento usted sabe que la negociación sobre el futuro Estado palestino tiene una hoja de ruta en ese sentido, pero también asegurar, por supuesto, la supremacía de Israel, un dato del cual se ha olvidado; se lo recuerdo: Israel es un país no firmante el Tratado de no proliferación de armas químicas. Estaría bien que su ministerio y el Gobierno español se pronunciasen para que en la región Israel firmase ese tratado de no proliferación de armas químicas, porque usted estará de acuerdo conmigo: un arma química en manos del Gobierno sirio es tan mala como un arma química en manos del Gobierno de Israel. No me dirá usted que en función de quién la maneja el arma química se puede convertir en algo comprensible, señor ministro. Por tanto, esa es una realidad, y por supuesto, una potencia nuclear en la región; dejo eso ahí.

Un ejemplo. Últimamente se ha producido el nombramiento de Bandar bin Sultan, nuevo ministro de Defensa y hombre fuerte de la política de Arabia Saudita en la región y hombre clave en este momento en el funcionamiento de la oposición siria y también de una parte de las fuerzas políticas en Líbano; ahí hay que buscar.

Los servicios secretos, señor ministro, son quienes ponen y quitan los líderes de la oposición siria, los servicios secretos de Estados Unidos, de Arabia Saudita, de Francia y de Inglaterra. Esa es la realidad de esa oposición, montada por los servicios secretos y absolutamente colonizada por multitud, miles de grupos terroristas diversos; por supuesto, los principales los que usted ha señalado su intervención.

He de decirle también que la apuesta de Estados Unidos y de sus aliados, en este caso Francia, Inglaterra, por las principales dictaduras del Golfo es una apuesta política por el fenómeno Hermanos Musulmanes, fenómeno que está en diversos países de la región; de una irresponsabilidad absoluta. En un Oriente Medio mosaico de religiones y de culturas introducimos un proyecto que rompe la cohesión del país y atenta contra el pluralismo, pluralismo político, pluralismo religioso y pluralismo de los derechos humanos, especialmente los derechos humanos de las mujeres. Por tanto, eso ocurre igual que un poco más abajo el debate del proyecto del Estado sionista judío de Israel. Señor ministro, hay que ir a Estados multiétnicos y multiconfesionales y Siria era un ejemplo en la región de Estado multiétnico y multiconfesional que de forma irresponsable alguien ha querido borrar del mapa y a punto ha estado de conseguirlo.

Evidentemente en Siria el terrorismo no empieza ahora, tiene relatos en los años 1976, 1982, 1986, 2004, 2006, 2008, 2009; hace mucho tiempo que se está intentando desestabilizar a ese Gobierno desde un intento de penetración de lo que es el terrorismo islamista o yihaidista. La escalada terrorista en Siria ha aprovechado un conflicto interno profundo derivado de las medidas económicas que toma el Gobierno de Siria, medidas económicas de tipo liberal, de recortes, acordadas con el Fondo Monetario Internacional y bajo la presión de Estados Unidos que conllevaron el inicio de revueltas populares contra esos recortes.

Las protestas se inician en ciudades dependientes económicamente primero de la agricultura y muy castigadas por la sequía que asola al país desde hace seis años, eso sí, eso no lo va a poder escuchar usted en Televisión Española; eso en Televisión Española no va a aparecer, van a aparecer, como han aparecido, otras cosas. Quiero decirle también que la ciudad industrial de Homs, también castigada por el cierre masivo de empresas públicas, ha conllevado que la política de recortes haya sido la semilla del conflicto sirio, pero después lo que nos hemos encontrado es que estas ciudades agrícolas e industriales tienen en común su condición de fronterizas, ya sea con Jordania, con Líbano, con Irak o con Turquía, todas ellas propensas, por tanto, a la infiltración masiva de grupos terroristas de las redes islamistas internacionales, las mismas que en su día actuaron en Irak y con apoyo logístico total y absoluto de los servicios secretos de los países que anteriormente he mencionado.

El objetivo de los terroristas, entre otros, es que el Estado abandone la aconfesionalidad para convertirse en correa de transmisión del islamismo radical encarnado en Siria por la Hermandad musulmana y otras organizaciones más radicales aún que la Hermandad musulmana.

También quiero decirle, señor ministro, que el Gobierno español se ha reunido en Madrid con dinero público con esos terroristas; su Gobierno se ha reunido en Madrid con dinero público con esos terroristas, que no son mejores terroristas, señor ministro, son terroristas también, y, en cambio, ha expulsado al embajador de Siria en Madrid. Por tanto, el Gobierno español en este aspecto ha tenido una falta de mira profunda, haciendo alianzas. Como dice el dicho: ‘El enemigo de mi enemigo no es mi amigo’, señor ministro. Y una parte muy importante de la oposición siria no puede ser amiga de este Gobierno ni de España, y eso hay que denunciarlo.

No sé qué es lo que queremos para Siria, señor ministro. ¿Sabe usted quién es Abu Sakkar, ese que llamaban rebelde? Asesinó a un soldado sirio y, delante de las cámaras, se comió su corazón y parte de su pulmón. Eso no es lo que queremos para Siria, señor ministro. El Gobierno sirio tiene muchísimas cosas que cambiar, que mejorar y que erradicar pero evidentemente la oposición es mucho peor que el Gobierno, y en eso no deberíamos equivocarnos en absoluto.

Voy acabando. Señor ministro le pedimos, primero, que vuelva el embajador de Siria a Madrid, que retorne lo más pronto posible y que se establezca con el Gobierno de Siria una relación de diálogo. ¿Para hacer qué? Lo que en algunas ocasiones hizo el Gobierno de España y que su Gobierno ha dejado de hacer, ser un puente en la región y no una ruedecilla de la política exterior de Estados Unidos y de sus aliados, y además de forma indecorosa.

Recordemos cuando el presidente del Gobierno aceptó la indicación del presidente Obama de que decir que sí a lo que el presidente Obama iba a hacer en Siria, y luego no tuvo la gallardía de decir lo que había pactado con el presidente Obama en público, algo que quedó en secreto entre los dos presidentes. Por tanto, esta es una actitud del Gobierno español de absoluta sumisión, cuando nuestro papel histórico ha sido siempre de hacer de puente entre pueblos y teníamos buenas relaciones, como la visita que mantuvo el presidente Aznar en el año 2003 a Damasco, visita en la que fue recibido por el presidente sirio. Ese es nuestro papel histórico, hacer de puente.

Por supuesto le vamos a dar todo el apoyo en aquellas medidas humanitarias que emprenda el Gobierno español para aligerar la crisis humanitaria que nos cae encima. Pero tendrán nuestra oposición firme y nuestra denuncia de los encuentros que el Gobierno español pueda realizar con una oposición siria que en muchas ocasiones no tiene otro nombre que el de grupos terroristas y violentos.

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