Mi intervención en la presentación de la plataforma política “Comunes Soberanistas” y “Manifiesto” de la misma

Intervención de Joan Josep Nuet en la presentación de la plataforma política “Comunes Soberanistas”
1. Bienvenida. Hoy aquí hay mucha gente de Cataluña en Común y mucha que no participa de este sujeto político pero siente simpatía por el espacio de los comunes, que se siente común de una manera u otra, con varios acentos plurales no uniformables.
Hoy hacemos este paso para decir que no somos los suficientes, que queremos contar con tanta y tanta gente común dispuesta a aportar en formatos abiertos, que no ofrecen los partidos clásicos y que, si o si, debe ofrecer Cataluña en Común.

2. La República que soñamos, la que queremos construir
Incluye todas las soberanías
La soberanía de tener una casa donde vivir dignamente
La soberanía de tener trabajo digno, con derechos laborales del siglo XXI
La soberanía de tener un sistema de salud o un sistema educativo público y de calidad
La soberanía como pueblo para, libremente, decidir el futuro de Cataluña
Todas estas soberanías forman parte del ideario de Cataluña en Común y hoy hacemos este paso también para garantizarlas todas ellas y muchas otras.

3. Esta iniciativa no va contra nadie, nos comprometimos a hacer aportaciones y aquí estamos, en tono constructivo para mejorar cómo funcionamos y lo que proponemos a la sociedad.
4. El Manifiesto que presentamos está en construcción, no estamos recogiendo firmas, mucha gente nos ha pedido tiempo para leerlo, para pensarlo y seguro que es mejorable, de hecho hoy sólo iniciamos un camino con un primer encuentro que irá creciendo con el tiempo.

5. Ahora pasamos un vídeo para inspirarnos y después intervendrá la compañera Elisenda Alamany.

Manifiesto
Somos Comunes, somos soberanistas
Una fuerza soberanista nueva, de progreso y de cambio democrático, gana unas
elecciones generales en Cataluña el 21 de diciembre de 2015, y de nuevo, el 26
de junio de 2016. Es así como se revive la victoria de las municipales de mayo en
Barcelona. La gente común hacemos el paso a las instituciones para ponerlas al servicio
de la gente. Este paso se hace en el contexto de un país que ha sufrido múltiples crisis
en los últimos diez años y donde se manifiesta el fin de una época: límites de recetas
políticas y económicas caducas; unas instituciones y unas maneras de
hacer cada vez más alejadas de la ciudadanía; recortes a nuestros derechos
sociales y laborales; y un bloqueo constante a las demandas para decidir y construir
de forma colectiva el futuro de Cataluña.
Los comunes nos convertimos en una realidad política que se explica por el momento que vive el país. Una realidad generacional que vive con ilusión y esperanza la irrupción del movimiento del 15M y la indignación por cómo las élites políticas y económicas
estaban hipotecando nuestro futuro. Somos gente común, algunos con trayectoria
política, muchos otros provenientes de los movimientos sociales, de las luchas por los
derechos sociales y laborales, del mundo profesional o de la academia. gente común
que decidimos dar el paso para cambiar las cosas. Los comunes trasladamos a la
institución nuevas realidades y nuevas propuestas políticas de acuerdo con lo que hemos vivido los últimos años y lo hacemos desde un soberanismo de base ciudadana, y progressista y sin supeditaciones a visiones conservadoras o los grandes partidos
políticos tradicionales.
En abril de 2017 se constituía Cataluña en Común. Esta debía ser la herramienta para representar los valores de los y las comunes. Un instrumento político
capaz de canalizar la diversidad del país, con una clara vocación de mayorías
y que debía extenderse por el territorio, con realidades específicas para cada
municipio siguiendo una lógica superadora.
Entendemos que empezar una nueva época en nuestro país pasa, también, por
construir una nueva política. Nuevas maneras de hacer más cercanas a las necesidades
de una sociedad compleja, que se parezcan más a una sociedad que
ha cambiado y que en los últimos años ha vivido demasiado alejada de partidos y
instituciones. Nuevas formas de relación entre las instituciones y la ciudadanía. Y
nuevas formas de funcionamiento de los partidos políticos que nos permitan sumar
a la política institucional de nuestro país nuevas caras que hasta ahora no se habían
sentido llamadas por los partidos tradicionales.
Sin embargo, hasta ahora no hemos sido capaces de superar las dificultades, los
vicios y las inercias de los partidos tradicionales -negociacions entre aparatos, repliegues, tentación de homogeneización, pactos de despacho-. La herramienta de la que nos dotamos, Cataluña en Común, no ha sido, en este sentido, bastante fiel a
los objetivos fundacionales. Había que construir una fuerza de cambio, y no un partido tradicional; una fuerza política ciudadanista que entendiera que era necesario llevar a cabo nuevas políticas y nuevas soluciones para un mundo diferente. Una fuerza política
central para una nueva época y una nueva Cataluña.
El contexto en el que nace Cataluña en Común está marcado por el debate nacional.
Este ha sido precisamente la expresión y la reacción a agotamientos múltiples
que ha vivido la sociedad catalana debido a la crisis social, política, económica,
ambiental y nacional que hemos vivido. Desgraciadamente, la intensidad
política de los últimos tiempos y la lógica binaria del procesismo han contribuido
a un cierto repliegue por parte de algunos sectores de Cataluña en Común y nos
han alejado de nuestros objetivos fundacionales. Demasiado a menudo se ha dejado de
reivindicar el soberanismo, a pesar de ser uno de nuestros valores originales. Así es como la pluralidad del espacio, que fue uno de los atributos que hizo ganador el proyecto de los comunes, podría estar, actualmente, en riesgo. Hoy, muchos soberanistas se sienten completamente huérfanos dentro de este espacio político.
Los comunes hemos sido protagonistas cuando hemos sabido conectar con el momento
que vivía el país. En este sentido, debemos entender que el 1 de octubre y el 3
de octubre marcaron un antes y un después en nuestra historia política y
son la expresión de una clara y amplia oposición, no sólo a la represión vivida,
sino al régimen del 78 en su conjunto. A ojos de todo el mundo, los catalanes y catalanas
nos ganamos el derecho a decidir y construir nuestro futuro.
El momento del país nos pide ahora trabajar por un proyecto nacional que
apele a mayorías amplias y plurales, porque sabemos que es desde los grandes consensos que somos más fuertes. En definitiva, tenemos ante nosotros el reto de un país para construir y la responsabilidad de construirlo ofreciendo oportunidades a nuestra gente, dando respuestas a sus necesidades, retos y demandas desde
todos los territorios. Necesitamos un proyecto soberanista con voluntad de tejer
alianzas republicanas aquí y en todas partes y que dibuje un país que valga la
pena ser vivido, y aquí nos toca ser protagonistas. Los comunes hemos de contribuir para que sea un soberanismo progresista y feminista lo que construïa el futuro de nuestro país en los próximos años. Y es, precisamente por eso, que no podemos dejar perder los valores de los comunes, porque ahora son más necesarios que nunca para representar una nueva Cataluña. És la hora de recuperar los valores originales, aquellos que nos hicieron ganadores. Para ello hay que enderezar el rumbo y emprender nuevos caminos que nos permitan interpelar una mayoría social más amplia en el conjunto del país. Necesitamos revisar los instrumentos de que nos hemos dotado y buscar nuevas herramientas que, efectivamente, nos permitan avanzar hacia un nuevo soberanismo, una nueva política y una nueva agenda de políticas progresistas. Necesitamos nuevas herramientas del cambio para una nueva época en nuestro país. Hoy, más que nunca, somos comunes. Somos Sobiranistas. Y queremos un nuevo futuro en común.

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