POR UNA SALIDA DEMOCRATICA Y SOCIAL DE LA CRISIS DE GRECIA EN EL MARCO DE UNA REFUNDACION DE LA EUROZONA

La fase actual de la crisis de Grecia pone en evidencia que tanto los objetivos como el funcionamiento de la Unión Europea están plenamente al servicio de un poder oligárquico de raíz financiera/especulativa.

El conteniente europeo ha visto en los últimos años agravada su  depresión por unas dogmáticas políticas de ajuste pro-cíclicas añadidas a una pésimamente diseñada eurozona. La crisis del euro ha dividido al continente entre acreedores y deudores, poniendo las instituciones europeas al servicio de estos primeros, y pervirtiendo la democracia y la soberanía de la ciudadanía europea.

La depresión europea ha puesto de manifiesto que el euro estaba desnudo: sin una capacidad fiscal común, sin transferencias y estabilizadores automáticos comunes, sin control parlamentario de la ejecución de las decisiones, el euro no puede sobrevivir.

Hoy la UE vive una gravísima crisis de legitimidad democrática, manifestada en el desprecio al ejercicio del sufragio y al funcionamiento de instituciones manejadas al margen del control democrático.

La crisis ha sido el pretexto para definir un nuevo modelo de relaciones sociales, laborales, económicas y humanas que institucionalicen de forma irreversible el neoliberalismo.

La Unión Europea ha sido diseñada como un proyecto al servicio del capital financiero, entre hipócritas declaraciones altisonantes sobre la “Europa social”.

La actuación de ésta en los últimos años, tanto en su propia periferia occidental y meridional (Chipre, España, Grecia, Italia, Irlanda, Portugal) como en su esfera de influencia oriental en construcción (caso de Ucrania), ha desvelado definitivamente que la UE es una fuerza implacable al servicio de un modelo neoliberal. Un modelo que arruina poblaciones, tuerce las voluntades democráticas y desestabiliza económica y políticamente todo país en el que se atisbe cualquier resistencia al neoliberalismo.

Grecia ha sido el paradigma de todos los fracasos europeos de los últimos años. Desde el año 2010  cuando empieza la intervención de la Troika en el país, las decisiones tomadas se han sucedido como un cúmulo de despropósitos.

 

Primero, negando la insostenibilidad la deuda griega desde el primer momento y procedimiento, en lugar de a su reestructuración, a la asunción de la deuda privada bancaria por parte de los Tesoros de los Estrado Miembros a través primero de c réditos bilaterales y después con la creación del EFSF. A pesar de las quitas aplicadas a algunos  acreedores, el problema de la deuda se ha dejado sin resolver.

Y segundo, a través de programas de ajuste suicidas que han provocado la caída de más del 25% del PIB griego. Unos programas pilotados por el FMI con unos multiplicadores erróneos como ha reconocido la propia institución, y que han terminado por hundir la economía del país.

Recientemente el Gobierno de Grecia ha intentado rebelarse y dar la palabra al pueblo, sometiendo a referéndum el intento de imposición de medidas antisociales. El resultado de la consulta popular no ha dejado lugar a dudas, y la gran mayoría del Pueblo Griego ha apostado por una salida justa al conflicto, negociando y en el marco de la defensa de su propia soberanía.

A pesar de ello ni la Troika ni quienes dirigen la Unión Europea aceptaron los resultados del Referéndum y de esta manera, el día 12 de julio, el gobierno griego tuvo que aceptar, bajo las fuertes presiones un pacto leonino, que supondrá mas dolor y privaciones al pueblo griego.

La amenaza de expulsión de Grecia de la Eurozona ha sido el arma de chantaje que se ha utilizado para una capitulación, que va a tener consecuencias sin duda difíciles para Grecia y para el resto de la periferia de la Unión Europea. El acuerdo que se ha firmado supone la negación de raíz la idea de una Europa unida y pacífica, solidaria e igualitaria por la que la mayoría social del continente ha luchado durante muchas décadas.

El acuerdo castiga otra vez a la economía y al pueblo griego, con la continuación de las políticas de austeridad y la renuncia a la soberanía popular. Y, con todo, de forma terriblemente paradójica, la cuestión es que, a partir de la aplicación del propio contenido del acuerdo, la deuda griega aumentará, la situación económica del país seguirá empeorando y el discurso oficial de la “salvación” del euro que el ministro De Guindos ha enunciado se denota claramente como falaz.

Las metas fiscales exigidas a Gracia traerán más recesión. Ello ha sido implícitamente aceptado  por los acreedores que ya se han visto obligados a modificarlas. El ajuste que se producirá, por ejemplo, en el gasto en pensiones se cebará de nuevo con los más débiles. Y finalmente, el Fondo para las Privatizaciones para la recapitalización bancaria  ye l pago de  la deuda exterior supone un auténtico  saqueo del estado griego que no tiene precedentes en la historia europea de los últimos 50 años.

La soberanía griega ya no existe. Se corta deliberadamente la liquidez a la banca comercial griega (mediante decisiones del Banco Central Europeo altamente cuestionables a los ojos del derecho europeo), se pone la pistola sobre la cabeza de los griegos para imponerles un dictado humillante y Europa pisotea su primer principio de igualdad, anclando así un nuevo concepto en los cimientos de Europa: un Estado miembro puede ser aplastado si no marcha al son de la política de rigor monetario. Atenas está bajo tutela. El Gobierno debe recibir luz verde por parte del FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo – la Troika – antes de presentar al Parlamento cualquier proyecto de ley o antes de consultar a la sociedad civil.

El Parlamento de Grecia se ve reducido a una institución sin capacidad real para decidir libremente las políticas económicas que aplicar en su propio País, sino que debe limitarse a ejecutar las resoluciones redactadas fuera de Grecia.

 

Además, la posibilidad de expulsar a Grecia de la zona euro termina con la irreversibilidad de la adhesión a Europa. Aunque esta amenaza no se haya consumado por el momento, el hecho de que haya sido aceptada como una opción significa que de aquí en adelante cualquier pertenencia a la Unión Europea es condicional, y ha quedado claro que si un país no cumple con las imposiciones podrá ser expulsado.

 

El dictado de Bruselas ha hecho explícito a todos, incluido por supuesto el Estado español, que en última instancia  los acreedores quienes  decidirán quién puede pertenecer al núcleo que toma las decisiones en esta Unión Europea y quién será confinado a la zona de Estado intervenidos económica y políticamente, nada más lejos de la idea de una Europa democrática y solidaria.

 

Pero todavía es más dramática la situación si tenemos en cuenta que el Dictado de Bruselas del 12 de julio que crucificaba al Pueblo de Grecia no ha resuelto nada, no resuelve ninguna de las desigualdades estructurales presentes en la zona del euro desde sus inicios. No resuelve nada de la insoportable crisis de la deuda que se crea como consecuencia. No resuelve ninguno de los desequilibrios estructurales de Europa ni la hemorragia interna que sufre el continente. Y, por último, la situación sin salida de Grecia persiste.

El problema griego es hoy un problema de la estructura de funcionamiento de la eurozona. Grecia es el mayor síntoma de una disfunción estructural.

Cuando se haga evidente que los griegos no podrán cumplir con los requisitos demenciales, tendremos un nuevo episodio de consultas de crisis, con requisitos todavía más impactantes, hasta que Grecia sea expulsada del euro u obligada a abandonar el euro “por su propia iniciativa”.

Por todo ello.

1- Desde un reconocimiento de los esfuerzos del Gobierno de Grecia por conseguir una salida justa y democrática a la crisis, y desde la solidaridad con el pueblo de Grecia y su determinante voluntad de rechazar más imposiciones de medidas antisociales y neocoloniales, expresada en el Referéndum celebrado en Grecia, el Congreso de los Diputados rechaza plenamente las medidas contempladas en el Memorando de Entendimiento para un Acuerdo “técnico” con los acreedores para un tercer rescate de Grecia.

2- El Congreso de los Diputados rechaza la manera en que ha sido gestionado la crisis de deuda griega hasta hoy, ya que el dinero que ha prestado el tesoro Español fue destinado principalmente a cubrir los vencimientos del estado heleno con el sistema financiero europeo. Considera que  los créditos  que España de Grecia debe ir a la financiación de un Plan de Desarrollo para el país, que permita a Gracia recuperar la senda del bienestar y combatir la crisis económica que sufre.

3- En este sentido el Congreso de los Diputados insta al Gobierno para que apoye la quita de la deuda griega, tal como recomienda el último análisis de sostenibilidad de la deuda (DSA) del país del FMI, ya que con una deuda del 180-200% no se puede tener una economía estable, es una deuda impagable que sume al Grecia en un círculo vicioso sin salida que condena a todo un pueblo a una sumisión perpetua a los poderes financieros, por lo tanto el Gobierno de España debe apoyar al Gobierno griego en sus esfuerzos por reconducir el problema de la deuda.Insta al gobierno a defender una nueva renegociación del interés aplicado y de los plazos de vencimiento de la deuda helena en manos de los Estamos Miembros y del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. Apoya la auditoría de la deuda griega realizada por el Parlamento de Grecia y sus conclusiones: Pide al Gobierno que impulse la celebración de una Conferencia Europea de la Deuda.

4- Insta al Gobierno de España a actuar en el marco del Eurogrupo para que un alivio de la deuda griega permita que una mayor parte de los 86.000 millones que el Mecanismo Europeo de Estabili8dad financiera puedan ser destinados a inversión productiva.

5- Por ello el congreso de los Diputados insta al Gobierno de España a impulsar una renegociación del acuerdo que permita sustituir los actuales términos del memorándum por un nuevo acuerdo que tenga como base la reestructuración de la deuda y el documento acordado entre las instituciones y el Gobierno de Alexis Tsipras en el Eurogrupo el pasado 20 de febrero.

6-El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a liderar una refundación de la base jurídica de la eurozona mediante una reforma en profundidad de los tratados que permita redefinir los instrumentos de gobierno de la economía y el papel del Banco Central Europeo.

7- Manifiesta su apoyo y solidaridad con el Gobierno presidido por Alexis Tsipras en su empeño por cambiar no sólo las  políticas que afectan a su país sino también el marco económico europeo.

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